Una Carta Abierta a los Entrenadores Personales

Queridos Entrenadores Personales,

Muchos de ustedes son mis amigos, y muchos otros son conocidos, así que por favor dense cuenta de lo que les voy a decir no necesariamente está relacionado directamente con ninguno de ustedes, sino con algunos de sus colegas con los cuales comparten su profesión.

Todos sabemos que el entrenamiento personal es algo realmente importante y necesario para ayudar a las demás personas, pero muchas veces son un estorbo, sobre todo para las personas que no contratan servicios personalizados de entrenamiento.

Lo que es más irónico, es que muchos de ustedes no honran su profesión, y muchas veces no saben realmente nada. Pero déjenme ser más específico. Lo que voy a mencionar a continuación (sin ningún orden en particular), hace que el resto de nosotros quiera tirarles un disco de 25 libras en sus caras.

¿Qué tal si muestran un poquito de entusiasmo por lo que hacen? Vemos lo que hacen con sus clientes. Un simple calentamiento y ya. Porque no realmente ponen atención en la forma como sus clientes ejecutan los ejercicios y los corrigen de forma inmediata, en vez de estar viendo su celular o mirando chicas en pantalones de yoga.

Muchas veces ni siquiera toman notas, ni anotan los pesos utilizados por sus clientes. Realmente parecen despreocupados, particularmente cuando no están trabajando con la chica sexy. De repente esto del entrenamiento personal no fue lo que imaginaste. Pero por favor, pon respeto y algo de integridad con la gente normal con la cual trabajas.

Ten algo de cortesía con los miembros del gimnasio que no contrataron tus servicios. Por ejemplo, el tiempo es preciado y el equipo es limitado por la cantidad de personas que lo utilizan. Por favor no utilices el equipo para hacer ejercicios estúpidos que nada tienen que ver para lo cual fueron diseñados. Sé que aman las “pesitas de colores” y ligas, pero la “jaula” o el “power rack” no fue diseñado para estirar. Hay personas que realmente quieren poder hacer una sentadilla en este espacio. Así que por favor ten la gentileza de mover a tus clientes hacia otro lado en el cual puedan estirar de verdad sin estorbar a los demás.

Muestra algo de respeto por tu profesión. Todos sabemos que estás tratando de sobrevivir y llevar el pan a tu casa. Pero una actitud negativa y de “poco importa” realmente no te van a llevar a ningún lado. Lo entiendo, muchas veces los clientes son algo tediosos e inventan ideas en cómo deben ser entrenados o qué es lo mejor para ellos. Vieron algo en la televisión, leyeron la última tendencia en ejercicios funcionales o simplemente le hicieron caso al amigo que desayuna semillas de chía y que toma café “ultra-descafeinado-macchiato-latte-cappuccino”.

Pero debes recordar que tú eres el jefe y el que manda. No debes dejar que su falta de conocimiento influya sobre ti. De repente ellos quieren hacer cientos de abdominales, planks y “ejercicios funcionales”, lo que normalmente hacer “Carlos”, el experto de fitness, pero tú eres el que pone las reglas. Mucho menos debes jugar el rol de psicólogo, terapista, consejero o mejor amigo. Recuerda que te están pagando por un servicio y eres un profesional, no un “hada madrina” que escucha problemas, quejas y llantos.

Para finalizar, quiero recordarte que tu profesión de entrenador personal fue escogida única y absolutamente por ti, nadie te obligo para que lo hicieras. Tal vez no resultó como lo esperabas, pero la única forma de sacarle satisfacción a esto, es si pones todo tu empeño y lo haces de la mejor forma posible.

DE INTERÉS: LA EXCUSA PREFERIDA: NO TENGO TIEMPO

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