No Necesitas La Motivación

La motivación es instantánea, y de seguro te puede servir de una forma u otra. Te puede servir como la chispa que va a encender la flama. Sin embargo, una vez que la flama esté encendida, la motivación no va controlar completamente el infierno en el cual vives.

Cuántos influenciadores ves todos los días en las redes sociales que “empiezan el día de hoy”? Pero esas mismas personas tienden a “empezar nuevamente” la próxima semana, y así sucesivamente. Viven en una espiral y en un infinito de lo mismo, pero la verdad es que se quedan estancados.

Muchas personas se sienten motivadas hacer un cambio o realizar algo nuevo. Algunos tal vez lo hacen, mientras que otros probablemente no. Pero incluso si lo hacen, no lo ven y comprenden completamente y terminan en otro trabajo que odian o comienzan una nueva dieta de moda otra vez.

La motivación claro que es buena para sacarte del estado vegetativo mental, pero tan pronto comiencen aparecer las dificultades normales de la vida, la motivación se va desvaneciendo hasta agotarse completamente.

Lo que quiero transmitirte es que no hay nada malo con la motivación en sí. Pero los hábitos son los que te llevarán progresivamente al próximo nivel de éxito en cualquier cosa que hagas. Los buenos hábitos son tan difíciles de romper como los malos hábitos. Lo que de verdad necesitas realizar es mantenerte disciplinado constantemente realizando el trabajo duro, especialmente cuando no sientas las ganas de hacerlo, para que luego puedas transformar esa nueva acción en un nuevo hábito real.

La realidad es que no vas a estar motivado todos los días, así que necesitas desarrollar la suficiente disciplina para seguir hacia adelante diariamente. Por ejemplo, necesitas disciplina para despertarte cada mañana para ir al trabajo, para comer bien, para ir al gimnasio, para cuidar a los niños, para atender tu negocio, para leer, pero ser un mejor ser humano, para construir mejores relaciones con personas, para seguir adquiriendo conocimientos, etc. Esto lo tienes que hacer todos los malditos días.

Aquí entra la importancia de ser una persona proactiva en lugar de una reactiva.

Las personas reactivas reaccionan a circunstancias externas y culpan a esos factores externos por sus problemas y posiciones en la vida. Por ejemplo, el clásico “no puedo ir al gimnasio porque no tengo tiempo”. Todos sabemos que esa es la excusa más barata de todas. Su mentalidad es que no pueden hacer nada con respecto a su tiempo y horario, por lo que simplemente no pueden obtener una sesión de ejercicio ya sea en su casa o en el gym.

En cambio, una persona proactiva va a buscar la manera y el tiempo de ejercitarse de una forma u otra. Ellos miran toda su vida con un pensamiento crítico y toman responsabilidad total de sus vidas, acciones y situaciones desafortunadas, como accidentes, enfermedades, pérdida de un ser querido, etc. Entienden que incluso cuando no pueden controlar por completo algo, pueden controlar la forma en que responden.

Si realmente quieres vivir una vida a plenitud, con mejor salud y ser una mejor persona, entonces necesitas tomar responsabilidad completa de todo lo que pasa con tu vida, tanto lo bueno como lo malo. Y luego tomar posesión del trabajo requerido que debe hacerse todos los días.

Te tengo que advertir que esto no va a ser fácil, y que va a requerir mucha disciplina. Pero eventualmente, esos comportamientos se van a transforma en un nuevo hábito, y una vez llegues a ese punto, esos hábitos serán difíciles de romper.

Por favor no mal interpreten lo que quiero decir en este artículo. Creo que la motivación es grande, excelente, emocionante y muy útil. Pero tienes que reconocer lo antes posible que tu motivación no va a durar para siempre, y la debes usar para planificar y desarrollar los hábitos que te llevarán al éxito.

Tu siguiente paso es ser brutalmente honesto contigo mismo e identificar qué áreas de tu vida necesitan trabajo. Luego has los cambios necesarios y empieza a trabajar de una vez.

La receta es simple, pero el trabajo es difícil, especialmente al principio. Pero eventualmente, cuando el trabajo se vuelve habitual, ni siquiera lo pensarás dos veces antes de hacerlo. Simplemente lo harás!

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