El Mundo Inflamatorio en el Que Vivimos

En el mundo en que vivimos hoy en día, nos enfrentamos a muchos factores pro-inflamatorios y hacemos un trabajo realmente pobre para contrarrestar esto. Vivimos en una era de pura inflamación. Desde un punto de vista fisiológico, estamos viviendo en un ambiente tóxico física y emocionalmente y no estamos diseñados para enfrentarlo de la mejor manera.

Cuando estamos bajo estrés, nuestro sistema nervioso simpático inunda el cuerpo con cortisol, junto con epinefrina y norepinefrina. El cortisol es una hormona que las personas a menudo asocian con ser «mala», de ahí su nombre conocido como la hormona del estrés, pero se necesita una cierta cantidad de cortisol para controlar la inflamación en nuestros cuerpos.

En nuestro entorno actual, sin embargo, estamos inundados de tantos factores pro-inflamatorios que el cortisol no puede seguir su ritmo normal. No solo eso, la verdad es que hacemos un trabajo bastante malo para contrarrestar todos estos factores pro-inflamatorios.

Por ejemplo, nuestro sueño se ve afectado ya que dormimos cada vez menos porque nos quedamos despiertos cada vez más tarde viendo las redes sociales e Internet en nuestros teléfonos móviles, lo que permite que la luz de onda corta llegue a nuestros cerebros a través de nuestros globos oculares y afecte el sueño de manera rápida. Consideren las pastillas para dormir. Hoy en día al menos una de cada 5 personas adultas las consume como una solución rápida. Al final, estos medicamentos hacen más daño que algún bien, y además pueden crear dependencia.

En cuanto a la alimentación, todos sabemos que la comida rápida y los alimentos excesivamente procesados dominan nuestro panorama nutricional, el de la sociedad y hasta el de nuestros hijos.

Como sociedad, sufrimos de estrés excesivo, depresión, diabetes, cáncer y toda clase de otras enfermedades, y cada vez se ve más a personas jóvenes padeciendo de esto. Estamos en un estado de sobrecarga sensorial todo el tiempo. Desde la alimentación, hasta el placer y el estrés, estamos viviendo en un mundo en el que tenemos relaciones de pareja tóxicas, dietas que no sirven de nada, insomnio y trabajos que no nos gustan para nada. Los factores pro-inflamatorios son vastos y amplios, y a todos nos están afectando.

La realidad es que no tenemos que dejarnos ganar ante este ataque inflamatorio que nos está dañando la salud. Hay cosas que podemos hacer para evitar la enfermedad (por un tiempo), mejorar la calidad de vida y acelerar la recuperación delos entrenamientos del gimnasio.

Qué puedes hacer para combatir la inflamación? Aquí te presento algunas ideas básicas:

1. Añade comidas fermentadas a tu dieta. Alimentos como el yogur, kimichi, kombucha, kéfir, vegetales encurtidos, pepinillos envasados, etc., pueden ayudarte a mejorar la flora intestinal. Al tener una flora intestinal en balance, tu sistema inmunológico aumenta, al igual que tu estado de ánimo, claridad mental y hasta puedes recuperarte más rápido del ejercicio y mejorar tu rendimiento.

2. Lo mejor que uno puede hacer para cortar la inflamación es evitar lo más posible los alimentos procesados. Estos están compuestos por grasas trans, las cuales están directamente asociadas al incremento de inflamación en el cuerpo.

3. Ingiere Omega-3. Suplementarse con un aceite de pescado de alta calidad en cápsulas es indispensable. El aceite de pescado es uno de los suplementos más investigados por la comunidad médica y se ha demostrado que es un agente potente para reducir la inflamación corporal.

4. Utiliza ocasionalmente ayunos intermitentes o una dieta cetogénica. Hay estudios que demuestran que al combinar estas dos estrategias uno puede mejorar la sensibilidad a la insulina, bajar la presión arterial, combatir el estrés oxidativo, mejora el sistema digestivo, etc., sin afectar el cuerpo de manera drástica. Aplica estas dos estrategias ocasionalmente 1-2 veces por semana, y recuerda que no es un “estilo de vida para siempre”.

5. Evita el estrés lo más que puedas. Puedes probar cosas como la meditación, yoga, salir a caminar con tu perro, caminar al aire libre, unas cortas vacaciones de sábado y domingo en contacto con la naturaleza, etc., pueden ser de gran ayuda para combatir el estrés y ansiedad, ya que son actividades que disminuyen la endorfinas que producen el mismo estrés.

6. Mejora tu calidad de sueño. Una hora antes de dormir no mires la televisión ni mucho menos tu teléfono celular. Puedes probar con infusiones de hierbas o tés que te ayuden a tranquilizarte (tilo, manzanilla, valeriana, pasiflora). También puedes tomar antes de dormir un suplemento que contenga magnesio, ya que está comprobado científicamente que ayuda a relajar el sistema nervioso central y es adecuado para las personas que se encuentran muy estresadas.

Así que ya lo sabes. Sigue los consejos que te acabo de mencionar y no dejes que el mundo inflamatorio en el que vivimos hoy en día se apodere de ti.

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