El Estrés y la Comida

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Te ha pasado alguna vez que te provoca comerte una bolsa de doritos en medio de un día laboral estresado? O de repente te provoca tomarte una soda o una taza de café bien fuerte para poder seguir trabajando durante toda la tarde?

Si eres uno de estos, créeme que no estás solo. El estrés puede provocar grandes cambios en tu apetito y en tus emociones, haciendo que comas cosas no tan saludables. Si comes por estrés más que por hambre, entonces puede haber grandes problemas. El estrés está directamente asociado con el aumento de peso corporal y la obesidad.
Afortunadamente, si entiendes los mecanismos que están detrás del estrés, puedes controlar tus ansiedades y puedes lograr mantener tu peso en balance.

LA SEROTONINA EN TU CEREBRO

La gran parte de tus emociones están reguladas por químicos en tu cerebro conocidos como neurotransmisores. Uno de estos químicos es la serotonina. Los niveles altos de serotonina en tu cerebro están asociados con un sentido de calma y bienestar. Dicho de otro modo, la serotonina te mantiene feliz. Cuando te encuentras bajo estrés, la serotonina te ayuda a regular la respuesta al mismo. Sin embargo, cuando estás bajo estrés constante, tus niveles de serotonina pueden desbalancearse, haciendo que te sientas triste, irritable o inestable emocionalmente. Como si no fuera poco, estos cambios también pueden hacer que sientas hambre. De acuerdo a la medicina hoy en día, los niveles altos de serotonina en el cerebro actúan como un supresor del apetito, ayudándote a sentirte satisfecho, incluso cuando no hayas comido. En cambio, los niveles bajos hacen que te sientas irritable y con ansiedad.

La forma más rápida en afectar un incremento en la serotonina es consumiendo carbohidratos. Aquí es donde yace el problema. Cuando te encuentras triste o estresado lo primero que te provoca es comer alimentos dulces o salados, especialmente carbohidratos refinados. Estos mismos disparan la producción excesiva de insulina, haciendo que necesites más y más, que a la larga pueden traerte problemas con el sobrepeso e incluso diabetes tipo II.

ALIMENTOS QUE AUMENTAN LOS NIVELES DE SEROTONINA

Comer alimentos que disparen la producción de serotonina es una forma saludable de auto-medicación, si lo haces de la forma correcta. Es común para la mayoría de las personas entre las horas de 3 y 5 de la tarde, experimentar cambios de humor y energía que provocan comer alimentos ricos en carbohidratos. Estas meriendas disparan la producción de glucosa en la sangre y ayudan a incrementar la serotonina.

El mejor tipo de alimento para aumentar la serotonina es una que sea baja en grasa o libre de grasa y baja en azúcar. Asegúrate que estos alimentos contengan de 25-35 gramos de carbohidratos y que no tengan tanta fibra, ya que pueden demorar la digestión.

El truco es preparar con anticipación estas comidas y que no sean altas en calorías. Algunos tipos de alimentos que te pueden servir son:

• Avena
• Vegetales
• Frutas bajas en azúcar (manzanas, peras, etc.
• Mantequilla de almendras o maní natural
• Queso cottage
• Nueces mixtas

Estas comidas son eficientes para reducir los efectos tanto físicos y mentales del estrés. Sin embargo, asegúrate de realizar ejercicios constantemente y llevar una nutrición balanceada rica en vegetales, frutas, carnes magras y grasas buenas.

LA CAFEINA NO ES LA RESPUESTA

Cuando te sientes cansado por la tarde, lo común es tomar una taza de café o una bebida energética para recuperar fuerzas. A corto plazo te pueden servir, pero a la larga, estos estimulantes pueden ser una terrible opción que puede afectar tu salud.

Si tu cuerpo se encuentra en estado estresado, y añades un estimulador del sistema nervioso central, logras incrementar más tus niveles de estrés, que es contraproducente, ya que lo que necesitas es bajarlo o regularlo. Si haces esto, puedes que sufras a largo plazo de deshidratación y tus niveles hormonales van a colapsar, haciendo que sufras de más estrés, ansiedad, depresión y fatiga.

Si te provoca una bebida caliente por la tarde, opta por té verde orgánico, ya que contiene muchos antioxidantes y te ayuda con el estrés de una forma natural.

En conclusión, si estás comiendo por ansiedad, usa los consejos que mencioné anteriormente y prepara tus comidas con antelación. Lo mejor que puedes hacer es luchar contra el estrés haciendo las cosas que más te gusten. Sal a correr, caminar, prueba una clase de yoga o lo que sirva para ti. Todas estas opciones te pueden ayudar a reducir los efectos negativos del estrés en tu cuerpo y cerebro, ayudándote a mantenerte enfocado en tus metas de vida saludable.

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