No Dejes Que La Motivación Te Confunda

La mayoría de las veces no necesito motivación para ir a entrenar. Acaso necesitas algo de motivación externa para tomar un vaso de agua o ir al baño? No lo creo, porque estas cosas las haces de forma natural como parte de la vida diaria. Tan simple como eso.

La realidad es que debe ser igual para los levantadores serios. Si necesitas motivación cada vez que vas al gimnasio o hacer ejercicio, me vas a disculpar, pero tú no eres serio con el entrenamiento, simplemente es un pasatiempo para ti. En menos de dos, tres o cinco años, todo habrá dejado de tener sentido y vas a encontrar otro “hobby” con el cual te puedas divertir. Eso puede ser observación de aves, coleccionar “my Little pony” o jugar bingo todas las tardes.

De repente puedo estar equivocado, quien sabe, pero me gusta pensar que la mayoría de ustedes se toman el entrenamiento como parte de la vida cotidiana. Más que eso, pienso, que probablemente hagas algo de ejercicio físico porque hay algunas cosas que prefieres estar haciendo. De hecho, sé que te encanta.

Te gusta cómo te hace sentir. Amas cómo te hace lucir. Te agrada el aspecto solitario y social que forma parte del entrenamiento. Te satisface como te quita el estrés. Te gusta sentir como agarras una barra pesada o mancuerna por encima de tu cabeza, la bajas y la vuelves a subir, mientras tus callos comienzan a dolerte y tu corazón palpita fuertemente, y todo el sudor corre desde tu cuello hasta tus brazos.

De hecho, amas el proceso de realizar nuevos ejercicios y movimientos, de ponerle más peso a la barra, y cada semana que pasa, adoras más el entrenamiento comparado con la semana anterior. Y tal vez, más que amar entrenar, amas la sensación que deja después de haber tenido una sesión intensa de entrenamiento, porque no importa lo que pase después, ya has tenido un día productivo, un buen día. Y de eso se trata la vida. Como dice el tatuaje de un gran amigo que aprecio mucho: “un día a la vez”. Eso son los días que cuentan.

Entonces te pregunto: dónde queda la motivación? Pregúntame si necesito motivación para querer a mi familia, a mis amigos, a mi café negro que me tomo cada mañana al despertarme, al sabor de un buen filete de carne, a la naturaleza, a la libertad de montar bicicleta solo al aire libre, al buen rock and roll, a leer un buen libro, o la vida misma. La simple respuesta es NO, y lo mismo pasa con mi entrenamiento.

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